Porqué K-minos
Este sitio se llama K-minos porque sencillamente se me ocurrió mientras diseñaba la página. Me acordé de la canción de Joan Manuel con los versos de Machado, me acordé del rey Minos, de la cultura minoica, del minotauro, de los laberintos de Borges y me pareció de lo más intelectual y apropiado porque además podía incluir la letra de mi nombre sin tanto rollo. Después de todo este proyecto también es un ego-trip.
La motivación que tengo para publicarlo es que me gusta escribir, pero siempre el miedo al que pensará la gente que uno conoce, la que uno no conoce y aquella que dice conocer de escritura me impedían mostrar las cosillas que siempre se tienen por allí enterradas en algún cuaderno, hojas sueltas o el disco duro de la computadora. El trauma todavía lo tengo pero la red no parece hacer distingos y es democrática, no te gusta no vuelves, te gusta y regresas siempre.
Uno escribe por y para uno pero también para que lo lean, y ésta es de las formas más expeditas de publicar que conozco sin el engorro de pasar por lectores, editores, agentes, amigos, enemigos, familia y el peor censor que es uno mismo. Esta es una forma de publicar que pareciera no serlo (y mosca que me lo tomo en serio). Por un lado otorga una libertad incomparable, se entra en una suerte de anonimato público por la cantidad de sitios que existen y se generan diariamente, por otro se le resta la sacralización que el soporte de papel ha terminado infundiéndole al hecho de publicar. El proceso se ha hecho tan complicado y costoso que sólo de pensarlo desalienta. Pués he aquí que decidí de una buena vez por todas intentar este camino que es dinámico y vital como cada día que pasa y que me permite explorar y desarrollar una faceta de mí oculta hasta ahora. Es tiempo de sacarla de su encierro, electrificarla y hacerla respirar.... Algunas cosas serán buenas, otras regulares y otras prescindibles por no decir otra cosa, pero lo importante es que están vivas y en mí.
Acerca de mí
Mi nombre es Kira Kariakin Ramírez. Nací en 1966 en Caracas, Venezuela. Estoy casada con Lino Ayala Alemán. Mi papá era ruso y mi mamá es venezolana. Estudié periodismo en la Universidad Central de Venezuela. Mientras estudiaba periodismo, a partir del segundo semestre empecé a trabajar en el medio editorial. Primero como pasante de redacción en la revista Mensaje Económico y Financiero bajo la dirección de Edecio Brito Escobar y la jefatura de redacción de Rafi Ascanio, ambos periodistas y con quienes aprendí bastante. Luego pasé a la jefatura de relaciones públicas de Alfa Grupo Editorial o Alfadil Ediciones, como la conocen otros. Allí se me metió la tinta en las venas. No solo aprendí a promocionar a los autores sino que también aprendí todo el proceso de edición con Leonardo Milla.
Después de año y medio me fuí para tener un receso pero terminé trabajando en el extinto Canal 5, Televisora Nacional, produciendo el programa "Entrelíneas" con Antonio López Ortega. Un programa sobre libros y autores. También participé en la producción de otros programas como "De Aquí y Allá". Estuve un año justo, prácticamente trabajando de gratis porque sólo me pagaron 5 meses o algo así, pero la experiencia fue invalorable y fueron 50 programas de 28 minutos el resultado final. Ojalá alguno aún sobreviva en los archivos del Canal 8, VTV. Luego de la televisión, volví al medio editorial para quedarme. Trabajé con Editorial Planeta Venezolana. Fue un año muy activo donde viajé por primera vez a la Feria Internacional del Libro de Colombia, al Liber de España, a distintas partes del interior de Venezuela para promocionar autores y organizar eventos. Luego Editorial Grijalbo de Venezuela me tentó con una mejor posición y allí estuve casi dos años. Iniciamos el Premio de Novela Francisco Herrera Luque y una buena colección de autores venezolanos. También organicé la convención Internacional de la compañía. Yo hacía de Gerente de Prensa y Relaciones Públicas y también coordinaba todo el proceso editorial. Mientras trabajé en Alfadil y en Planeta mis dos jefes, Leonardo Milla y Antonio Sánchez, fueron presidentes de la Cámara Venezolana del Libro y por ósmosis me convertí también en la jefe de prensa de la institución donde editaba una pequeña gaceta.
Durante mi estadía en Planeta, fundé la Agencia Literaria Kira Kariakin, la cual duró 4 años. Parece contradictorio al estar trabajando en una editorial, pero la verdad es que no afectaba en nada porque la palabra final en las editoriales no dependía de mí. Empecé con mucho entusiasmo y logré tener una buena cartera de autores y publicar a algunos. Pero el oficio se me presentó ingrato. Mandé libros a todos lados: Alemania, México, Colombia, etc. con respuestas que tardaron mucho en llegar y otras que no llegaron nunca. Finalmente decidí terminarla cuando se me hizo obvio que no era negocio ni para lo que tenía vocación. Me dejó conocimiento en materia legal de Derechos de Autor y excelentes amigos y relaciones. También organicé algún evento para Fundarte y Editorial Pomaire durante este período.
Para ese entonces era ya conocida en el medio editorial. En 1994 entré en la Revista Estilo como Gerente General. Aunque el cargo suena muy administrativo, por ser una revista pequeña tuve que hacer producción, redacción, ventas, etc. Me tocó un período difícil porque su dueña quería mayor injerencia en la línea editorial y una reestructuración de la revista para orientarla exclusivamente hacia el arte contemporáneo. Sus jefas de redacción se negaban al cambio y renunciaron. Pero creo que fue algo afortunado.
Estilo era la única revista de iniciativa privada comercial de corte cultural. Era de avanzada en diseño gráfico y contenidos pero a veces se hacía ilegible. Muchos anunciantes y lectores no apreciaban en su justa medida la propuesta editorial que definió una época en el diseño editorial en Venezuela. Logramos hacerla comercialmente más viable sin sacrificar en demasía su modernidad gráfica y consolidarla como la revista de referencia del arte nacional. El equipo editorial que la hacía posible éramos Caresse Lansberg su dueña y directora, Luis Angel Duque como asesor editorial, Sonia Casanova también como asesora editorial, Aixa Sánchez en la jefatura de redacción, Jimena Guerrero en la redacción y yo, aparte de una cartera de colaboradores de primera línea. Durante la época de restructuración Rubén Wisotzki formó parte del equipo como asesor editorial. El diseño gráfico a cargo de Roberto Pardi y toda la preprensa hecha en Desarrollos Compumedia. Esta es una de las experiencias de trabajo más gratificantes que he tenido. Con la revista viajé a las Feria de Arte de Miami en dos ocasiones y a la Feria Internacional del Libro de Bogotá todos los años. En uno de ellos participé en el Primer Encuentro Iberoamericano de Revistas Culturales como invitada especial. A esta feria viaje durante 7 años consecutivos, sin importar para quien trabajara.
Entretanto mi experiencia con la agencia literaria y de producción editorial, me llevaron a formar con mi hermana Ludmila una compañía de edición, producción y distribución llamada Troika Editorial. Con ella distribuíamos revistas colombianas en Venezuela como el malpensante y Número, pero fundamentalmente producíamos y le hacíamos la prensa a Odalys Casa de Subastas, produjimos más de 12 catálogos de alta factura gráfica y contribuimos a construir su imagen corporativa.
1998 fue un año importante porque luego de 12 años de trabajo ininterrumpido y a raíz de la muerte de mi padre, gracias a una de esas raras oportunidades que se presentan en la vida decidimos irnos de Venezuela. No por siempre, inicialmente por un año, pero todavía estamos fuera. A Lino le ofrecieron un trabajo en Uganda y lo tomó. Año y medio después su proyecto terminó, pero yo me había iniciado en diseño web con una compañía danesa llamada Metrocomia, la cual pasó a ser parte de Danish Management Group y yo a su división TIC, Danish ICT Management, donde trabajo como consultora creativa y gerente de proyectos. Hago desarrollo de contenidos, arquitectura de la información y entrenamiento. El trabajo me ha llevado a Kenya, Tanzania, Dinamarca y ahora Bangladesh donde estamos estacionados. El proyecto más querido y que he gerenciado por más tiempo es el periódico de Uganda The New Vision y sus otros 6 periódicos en lenguas locales.
Esta experiencia ha sido una extensión de la experiencia editorial de más de 12 años en Venezuela. La verdad es que lo que más disfruto es la parte de viajar. De resto extraño el olor de la tinta en la imprenta. No sé cuando volveremos a Venezuela pero estoy convencida de que lo haremos tarde o temprano.
