viernes, octubre 29, 2004

Festival de Durga en Bangladesh

Durga

Fuimos al Durga Puja sin saber exactamente qué se celebraba. Sólo sabíamos que se trataba de una festividad hindú. Mi amigo Edgar fue el de la iniciativa a lo que Mila y yo nos sumamos.

Como estamos en pleno Ramadán en Bangladesh, me pareció interesante presenciar esta fiesta en el barrio hindú, localizado en Old Dhaka, porque representa la segunda religión practicada en el país en algo así como un 10% de la población.

Nos fuimos en un taxi, pero una tranca del tráfico hizo que el conductor nos apeara mucho antes. Luego de caminar un rato y preguntarle a unos policías por la dirección del barrio hindú, decidimos tomar un carruaje tirado por caballos que todavía sirven en Dhaka como transporte público. Atraíamos la curiosidad de todo el mundo en nuestra caminata y varias veces detenían a Edgar a preguntarle de que país era. Decir que se es de Guatemala es casi lo mismo que decir que se es de Madagascar, por lo que Edgar optó por lo último. Una vez montados en el asiento detrás del conductor pasamos a ser como unos reyes de carnaval. La calle entera se nos quedaba mirando y nos saludaban con la mano a lo que contestábamos igual. No es común ver extranjeros en esta parte de la ciudad caminando como cualquier dhakaíta y menos cuando dos son mujeres. [En este video parte del trayecto en el carruaje. Zip 9 Mb.]

En el carruaje Kira y Mila

Finalmente llegamos a la entrada del barrio, y nos adentramos por las calles estrechas por las que difícilmente cabe un automóvil. No hay aceras ni descanso entre la calle y los negocios apretados uno al lado de otro. Son callejas oscuras en las cuales todavía se dejan ver algunas muestras de la pasada arquitectura colonial introducida por los Rajh ingleses. Todas están atravesadas por miles de cables eléctricos, tan enmarañados entre sí que cuesta creer que no hayan más accidentes producidos por corto circuitos con tanta lluvia que cae en el país.

Luego de unos 5 minutos de caminata llegamos a una suerte de altar en la calle, donde la diosa Durga estaba recibiendo ofrendas y comida de parte de los devotos. La diosa estaba acompañada de otras deidades como Ganesh, quienes también recibían ofrendas. Los devotos se acercaban con platos con comida y el polvo rojo que usan para untarse en la frente. Toman la comida con los dedos y alimentan al Dios, prensándole la pequeña masa de alimento en la boca. Luego untan de polvo rojo, la frente, las manos y pies de los dioses para terminar untándoselo a sí mismos. Aparte de las ofrendas también traen libros de estudios o contabilidad para pedir prosperidad en los negocios y buenos resultados en los exámenes. [Aquí un video del rito. Zip 4.60 Mb.]

Luego de un rato, nos hicieron sentar dentro del área de la exhibición y el guardia nos trataba de explicar medio en inglés y bengalí los significados de la ceremonia. Le preguntó a Edgar qué quienes éramos sus acompañantes a lo que interrumpí diciendo que éramos la esposa y cuñada de él. La sociedad es tan machista (más allá de lo musulmán o hindú) que nunca nadie nos dirigió la palabra directamente a mí o Mila, sino a Edgar. Pero es preferible decir entonces que de alguna manera “le pertenecemos” para evitar faltas de respeto. Las mujeres sólo andan con hombres que sean de su familia: padres, esposos, hermanos, hijos o cuñados.

Un miembro de la asociación que puso el altar en su sitio nos enseñó uno de los templos adyacentes donde estaban 3 dioses en el altar con cara de comiquita. Me perdonan pero no recuerdo los nombres. Sólo sé que tenían respectivamente las caras blanca, amarilla y negra como si fueran unas máscaras. Nada que ver con el realismo que usualmente tienen las esculturas hindúes.

Dioses Indios

Luego de esta visita al templo seguimos nuestro camino para descubrir que había como puestas en escena de la diosa cada tantos metros. Varios en una misma calle en una suerte de competencia de la misma forma en que se hace con pesebres y nacimientos en nuestra tradición navideña. Algunos bajo techumbres elaboradas de tela lo cual le da aún más colorido a la festividad.

Techo de tela

Estas diosas junto con su panteón de deidades asociadas son representadas en yeso casi todas a tamaño natural o más grandes, pintadas y vestidas con mucho lujo. A cada altar que llegábamos nos invitaban a tomar fotos e incluso a participar. Luego de pasar por uno de ellos una mujer bastante mayor que estaba con su esposo y las nietas se nos pegó como una suerte de guía. Nos llevó a un pequeñito templo al lado, donde un hombre sentado en la entrada nos puso una masilla roja en la frente, nos hicieron recibir un agua bendita en la mano – que tenía zumo de limón, menta y azúcar- la cual tuvimos que aspirar con la boca y poner el resto en la cabeza. Con eso fuimos bendecidos de alguna manera. Dimos la contribución o backshish al templo y continuamos.

Mila recibiendo la tintura en la frente

Nos topamos luego con un templo a la diosa Kali y allí nuestra guía espontánea me hizo reclinarme y pedir su bendición.

Ya estaba oscureciendo y decidimos no esperar al final del festival para lo que aún faltaban unas dos horas. El festival termina yendo hacia el río en caravana de camiones con las distintas durgas precedidas cada una por música. Una vez en el río Burighanga las ponen en botes para después echarlas al agua. Las bandas son de tambores y en algunos casos acompañadas de metales.[Video de una de las bandas. Zip 6.5 Mb.]

Durga en el camión mientras niños y adultos celebran

Al ritmo de las bandas algunos hombres bailaban, a unos ya se les veía frenéticos y arrebatados por la danza y quien sabe gracias a que intoxicante. Por supuesto, no había mujeres bailando. Sólo hombres con hombres.

Abriéndonos paso hacia la salida del barrio, fue que me agarraron una de las nalgas. Literalmente me la estrujaron, pero no contaban con la reacción latina de voltearme y ponerle el puño cerrado en la cara al responsable que en principio andaba muerto de la risa con sus amigos y que luego se quedó helado en el sitio, porque no se esperaba que le amenazara con pegarle. Aquí las mujeres se calan todo. Ahí mismo uno de los músicos de la caravana intervino y le cerró el paso a los hombres que yo tenía detrás y me pidió que prosiguiera. Mila más precavida tenía las manos cubriéndose atrás por lo que solo ganaron agarrarle las manos.

En este punto la viejita que nos acompañara todo el trayecto se perdió de vista y no nos pudimos despedir. Antes de separarnos, sin embargo, me tomé una foto con ella y le di un bakshish, por lo que estaba muy contenta.

Para los tres la experiencia de caminar en las calles de Old Dhaka en medio de una festividad tan importante como esta en el calendario hindú fue todo un descubrimiento de una parte vital de la cultura de la ciudad. No deja de ser paradójico que siendo esta una deidad femenina poderosa y reverenciada de la religión hindú, este sentimiento no se proyecte hacia los roles que pueden asumir las mujeres en la sociedad local.

La Devi Durga

Ya en casa pude investigar en Internet lo que significa esta deidad.
Durga es la energía divina y creadora encarnada en mujer.

 Una de las durgas más bellas que vimos

De acuerdo a la mitología hindú, Mahishasura, el rey de los asuras, tenía concedido por el Dios Bramha que no hombre o deidad podría matarlo. Gracias a la sensación de poder que esta inmunidad le concedía se dedicó a aterrorizar al mundo y el cielo. Su ambición le hizo matar a miles de personas con su ejército de asuras y por último tomó el trono del cielo. Los dioses asustados e impotentes ante el poder de Mahishasura le pidieron a Shiva, Bramha y Vishnu que pusieran final a su tiranía. En respuesta los dioses combinaron su energía divina y convocaron a una forma femenina que brilló con tanta intensidad que iluminó los cielos. Este poder combinado sucedió en la 14 luna llena del año, que es cuando se celebra su aparición desde entonces. Del brillo enceguecedor emergió una mujer hermosa y amarilla con 10 brazos sujetando 10 armas y cabalgando un león. Las armas de los dioses eran los discos de Vishnu; el tridente de Shiva; la concha de Varuna; Los dardos flameantes de Agni; el arco de Vayu; la aljaba y flechas de Surya; la barra de hierro de Yama; el rayo de Indra; el mazo de Kubera y el manojo de serpientes de Shesha. Se inició entonces una feroz batalla entre ella y Mahishasura quien tomo forma de búfalo. Ella le cortó la cabeza y al emerger en su forma original del cuerpo de la bestia lo atravesó con el tridente en el pecho.

Durga es venerada por haber acabado con el mal y haber traído la paz. Se le recuerda cada año en este festival para pedirle paz y prosperidad.

Post-scriptum:
Se me olvidó señalar en este caso que el copyright de las fotos y video es del Señor Edgar Orantes de Guatemala. Y que la chica que recibe la unción es Mila de Jeréz de la Frontera, Andalucía.



viernes, octubre 01, 2004

Viendo llover en Dhaka como si fuera Macondo

La lluvia se anunció el viernes en la noche con un aguacero torrencial pero corto, y desde el día siguiente como a las 10 de la mañana hasta el martes en la tarde no paró de llover. Siguió lloviendo desde entonces con brevísimas interrupciones hasta el jueves. La lluvia fue bienvenida el sábado por el calor que venía haciendo. Fue una lluvia sostenida que luego de unas horas nos empezó a inquietar el espíritu.

Amanecimos el domingo con el ruido del viento y el agua entreverados en la ventana. Durante todo el día chequeaba cada hora el pequeño lago del parque vecino. El lunes en la mañana no había lago ni parque ni calle sino mar que seguía subiendo para el martes y para el miércoles los periódicos mostraban el producto de la pesca lograda por algunos en sus jardines y patios traseros: desde las pequeñas especies locales hasta enormes ejemplares de bagres de la variedad africana introducida hace unos años.

La lluvia refrescó el agobiante calor que precedió los días a este diluvio pero la humedad en el aire que no bajaba de 90% hacía sentir la garganta irritada y las vías respiratorias congestionadas como el prólogo a una repentina involución: desarrollar branquias para abrazar de una vez la acuosidad del entorno.

En medio del monótono ruido del agua cayendo, oí a un niño llorar a todo pulmón. La mujer que vive en el ranchito de la construcción de al lado, le daba un baño helado bajo la lluvia al hijo que enjabonado y tiritando, gritaba . El grito del absurdo de recibir agua en la cabeza proveniente de un tobo en el suelo y el agua mandada por Dios desde el cielo, de recibir agua parado con la planta del pie apoyada en la tierra pero sumergida en más agua que llegaba a la mitad de la pierna. La escena era casi un paroxismo de higiene y limpieza. Pero no, este país sin nada para aliviar las aguas de desecho sino acequias expuestas, hace que la insalubridad se democratice con los diluvio. Lo que cae del cielo se mezcla con lo que medra en la tierra y se convierte en la posibilidad de una tragedia de proporciones bíblicas si no fuera este un país musulmán. Esta madre de al lado lo sabe bien y restriega con ahínco al hijo.

Los rickshaws tan repudiados y criticados por los locales porque interrumpen el tráfico y hacen frenar las poderosas máquinas de sus carros brillantes y pulidos en tiempos de calor, se convirtieron en los transportes salvavidas de los varados en medio del agua o para cruzar a la gente de un lado a otro de las avenidas fluviales que separaron en la hora, edificios unos de otros.

La gente se resistió a la dictadura del agua tratando de llevar la rutina de cualquier forma. Niños siguieron yendo a la escuela nadando, vadeando, o en balsitas improvisadas con pedazos de anime industrial, mujeres con la compra del mercado apoyada en la cabeza se desplazaron como espectros marinos envueltas en sus saris empapados y el agua a la cintura, ejecutivos asistieron a sus reuniones envueltos en bolsas plásticas azules montados en rickshaws.

Para los pobres el ejercicio consistió en mudar sus viviendas precarias de las orillas de los lagos: cuatro palos con un techo de zinc o palma y una plataforma de madera por piso, teniendo por paredes más palma o láminas de bolsa plástica. Poco a poco las avenidas altas que aún no estaban sumergidas se fueron poblando en las aceras convirtiéndose en extrañas galerías donde la miseria se exhibió sin pudor. Al parar la lluvia y bajar el agua, como vinieron se fueron, cansinamente de vuelta a la vera de alguno de los lagos a seguir sus vidas de sobrevivencia y miseria.

A principios de agosto llegaron las inundaciones de la India y el Nepal desde las montañas de los Himalayas. Bangladesh es el desaguadero natural de los ríos Ganges y Bramaputra que bajan desde allá pasando por la India. Las lluvias y el deshielo de las cumbres trajeron destrucción y muerte. Se llevaron gente y cultivos. La resistencia blindada por una resignación de mil años a los tratos de este paisaje, le facilita a la gente enterrar a sus muertos, reconstruir las casas y renovar los cultivos. En esos días de nuevo se vieron golpeados por el agua.

A pesar de que solo vi caer la lluvia tras las rejas de la ventana, en mis rondas circulares, en mis bronquios que deseaban ser branquias, en la tristeza y sopor que empezaban a solaparse con los tiempos mentales y reales, empecé a sentirme como la Isabel de García Márquez viendo llover en Macondo. A preguntarme si lo que sentía encerrada viendo el agua caer era como se está en la muerte, porque afuera, a pesar del agua, la vida continuaba en el niño nadando a la escuela, la madre lavando al hijo de mojarse en lluvia, el vecino de la balsa improvisada para navegar a su trabajo, el chofer de rickshaw dejando surcos sin huella para trasladar a sus pasajeros en medio de la hecatombe pluviométrica.

Sí, ver llover en Dhaka se podía sentir como ver llover en Macondo desde la casa, volverse Isabel y preguntarse si es así como se está en la muerte. Entre la cortina de agua de la lluvia se me presentó fugaz una revelación sobre la vida para luego escurrirse y desaparecer por siempre. No la pude aprehender. No sé si sólo fue que la soñé o es una de esas intuiciones que se olvidan sin mucha conciencia.

Así como empezó, de repente paró de llover. Proseguí vigilante las rondas de ventana en ventana y pude notar el escape paulatino del agua. De un día para otro se fue al mar por la maraña de ríos de esta Venecia asiática que es Dhaka, este delta gigante que es Bangladesh. No quedaron evidencias de lo pasado aparte de algunos peces chapoteando en medio de charcos en la calle. Apenas unos días después todo parece haber sido un ensueño sacado de un cuento leído entre vigilias.
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*rickshaw: vehículo de tracción humana que consiste en una suerte de triciclo con un compartimiento trasero para dos pasajeros.

Publicado en http://www.elmeollo.net/meollo/detalle.php?idc=1&ida=106